Fin de semana largo
Alquilamos una cabaña por el fin de semana largo de Carnaval.
Era en uno de esos complejos que tienen varias casitas.
La nuestra tenía 1 solo dormitorio y 1 baño, las camas de los chicos estaban en el living y eran, a su vez, sillón.
La cocina chiquita, equipada con lo mínimo indispensable... lo "mínimo indispensable", eso que se necesita estrictamente para preparar una comida y comer.
Me encantan esos paréntesis, donde me libero por unos días de ese montón de cosas que tenemos, de su peso, de la responsabilidad de cuidarlas y mantenerlas... Sería falso decir que no me gustan en absoluto esas cosas, pero la verdad es que también puedo vivir así, con mucho, muchísimo menos.
Lo mínimo indispensable es una expresión muy subjetiva, claro... no se define de igual forma para todos, y puede ser pensada desde muchas perspectivas... lo mínimo indispensable en esa cabaña, es un montón más de lo mínimo indispensable que una persona necesita para sobrevivir, pero hoy no tengo ganas de pensar en la vida fuera de la civilización, sino en la simplificación de la vida que conozco.
Tener menos cosas es tener más tiempo libre.
En la cabaña, por supuesto, no teníamos la ropa de otra temporada, no teníamos las cosas que usan los chicos para estudiar, no teníamos el árbol de Navidad guardado, ni platos de más para cuando vienen invitados, no teníamos la pintura que sobró de la última vez que pintamos, ni esas maderas que guardamos para hacer algo alguna vez, no teníamos papeles importantes archivados, ni herramientas, ni una caja de cosas que podrían servir...
No es cuestión nada más de irse a vivir a otro lugar, donde uno necesite menos cosas, sino de encontrar el "mínimo indispensable" en el lugar donde se vive todos los días, es un proceso, un trabajo, un proyecto, un lugar donde llegar antes de dar el siguiente paso.
Era en uno de esos complejos que tienen varias casitas.
La nuestra tenía 1 solo dormitorio y 1 baño, las camas de los chicos estaban en el living y eran, a su vez, sillón.
La cocina chiquita, equipada con lo mínimo indispensable... lo "mínimo indispensable", eso que se necesita estrictamente para preparar una comida y comer.
Me encantan esos paréntesis, donde me libero por unos días de ese montón de cosas que tenemos, de su peso, de la responsabilidad de cuidarlas y mantenerlas... Sería falso decir que no me gustan en absoluto esas cosas, pero la verdad es que también puedo vivir así, con mucho, muchísimo menos.
Lo mínimo indispensable es una expresión muy subjetiva, claro... no se define de igual forma para todos, y puede ser pensada desde muchas perspectivas... lo mínimo indispensable en esa cabaña, es un montón más de lo mínimo indispensable que una persona necesita para sobrevivir, pero hoy no tengo ganas de pensar en la vida fuera de la civilización, sino en la simplificación de la vida que conozco.
Tener menos cosas es tener más tiempo libre.
En la cabaña, por supuesto, no teníamos la ropa de otra temporada, no teníamos las cosas que usan los chicos para estudiar, no teníamos el árbol de Navidad guardado, ni platos de más para cuando vienen invitados, no teníamos la pintura que sobró de la última vez que pintamos, ni esas maderas que guardamos para hacer algo alguna vez, no teníamos papeles importantes archivados, ni herramientas, ni una caja de cosas que podrían servir...
No es cuestión nada más de irse a vivir a otro lugar, donde uno necesite menos cosas, sino de encontrar el "mínimo indispensable" en el lugar donde se vive todos los días, es un proceso, un trabajo, un proyecto, un lugar donde llegar antes de dar el siguiente paso.
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