Hipocresítica
En tiempos electorales mi nivel de dignidad baja a niveles extremos, y me sobreviene un raro sentimiento de admiración hacia la gente que todavía cree en algún político argentino. Admiración, mas que nada, por la capacidad que de algún modo construyeron para no sentirse las fichitas (rojas o verdes, da igual) de un juego de hipocresías cruzadas, donde frases como "el muerto se rie del degollado" es lo mínimo que aplica. Millones de pesos dirigidos a desprestigiar al otro, para tapar las propias falencias (o el propio vacio); cientos de "minutos" y "páginas" intentando vender burbujas de colores a clientes potenciales o existentes que, aunque terminen siendo víctimas de un engaño, no se verán protegidos por "defensa del consumidor". Todo controlado, todo manipulado, todo negociado hasta el punto de que el fanatismo tenga precio (y ni siquiera muy alto). Me siento tonta haciendo la cola para votar en la mesa que me toca, siento como si una ...