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Mostrando entradas de abril, 2011

Dejarlos crecer II

Cuando personas que no están en contacto constante con el núcleo familiar, opinan "dejala crecer...", asumen automáticamente un montón de cosas, para llegar inequívocamente a un lugar común. Si alguien me dice que deje crecer a mi hija (o hijo), está expresando que ve cierto grado de inmadurez en relación con otros chicos de su edad o con sus propias expectativas para la edad, y no entiendo de que forma el solo hecho de tomar teta (o cualquier otro hecho aislado) determinaría globalmente este indicador. A mi me parece que una nena de 17 meses que camina desde los 11, habla desde el año, se separa de su mama y su papa todos los días entre 10 y 12 horas sin perder la sonrisa, se puede quedar parte de la noche al cuidado de su abuela, te puede alcanzar de la alacena "el arroz" (si se lo pedís como si se lo pidieras a tu marido), y se muestra interesada por observar e incorporar todo lo que la rodea, no entra en la categoría de "niños anclados a la inmadurez po...

Dejarlos crecer

Últimamente, con Sofi de 17 meses tomando teta, estoy expuesta a que muchas personas a quienes quiero o respeto, me aconsejen amigablemente: "dejala crecer...". Lo hacen (o yo lo escucho) con un tono comprensivo, que deja implícito un "yo se que te cuesta, que es dificil dejarlos ir..."; y se me viene a la mente la imagen de una madre aferrada al vestido de novia de su hija de 27 años, implorándole que no se case para que puedan así perpetuar su vida juntas (!). Es posible que tenga una tendencia (como una misión de vida) a proclamar mi fe en este asunto de la crianza 'con apego' (o como prefieran llamarla), y por eso voy desarrollando diferentes reacciones según lo requiera la situación.l Si el interlocutor es muy racional, saco el rollo de "la evidencia científica" e intento poner en tela de juicio lo que dijo el pediatra, el psicólogo o la seño del jardín; lo leído en infinidad de best sellers, revistas y publicaciones online sobre crianza...

La Filosofía De La Cosa

Días pasados un compañero de trabajo me comentaba por chat, que necesitábamos hablar con determinada persona para que entienda nuestro punto de vista sobre un tema, y podamos acordar cierta definición que estaba quedando confusa vía mail. Para expresar esta idea escribe: "hablemos con él, así le explicamos la filosofía de la cosa", y enseguida le dije "que buen título para un blog!", lo dije impulsivamente, porque me gustó la oración en sí misma (me sonó ocurrente), pero después le fui encontrando sentido en relación a lo que yo suelo escribir: relatos, cuestionamientos, reflexiones, pensamientos, vivencias que tienen como denominador común la búsqueda de esclarecimiento, de ordenamiento interior, de explicación (generalmente hacia mi misma) de ideas que, en principio, me confunden, rompen algún paradigma de manera estrepitosa o necesitan mudarse de mi cabeza al "papel" para poder ser observadas. De alguna manera, cualquier cosa tiene una filosofía dig...