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Mostrando entradas de febrero, 2011

Mi "Love Story"

Esta mañana festejamos el cumpleaños una de mis compañeras de la oficina y, como es habitual en estos casos, todos (incluido el jefe) nos congregamos en su escritorio, a primera hora, para desayunar con cosas ricas. Entre budín de naranja y pasta frola casera, salió el tema de como fue que Leo y yo nos conocimos, y volví a relatar la entretenida anécdota que, por haber sido contada tantas veces, ya casi se recibe de "cuento" (sin que esto signifique "ficción"!), y que como todo cuento, merece ser escrito. Así que aquí voy. A Leo lo conocí en 1998, pero de eso me olvidé en un par de meses. Él trabajaba en una peluquería, enfrente de la casa de mi abuela, en el barrio de Villa Real. Parte 0: RG Un día, no me puedo acordar cuántos años tenía, mi tía me llevó a la peluquería de Roberto Giordano para ver si podían ayudarme con mi pelo, que reunía una serie de condiciones indeseables como 'quebradizo', 'frizz' y 'con rizos indefinidos', e...

Mamá Terciarizada

Esta mañana iba en el tren leyendo un enlace de @Maria Alejandra Martinez. El artículo trataba sobre la presión que genera el mix maternidad-sociedad-trabajo en las madres actuales, y me hizo pensar, una vez más, en la propuesta que Franco (4 años) me hizo la semana pasada: que la señora que lo cuida venga a mi trabajo y que yo me quede a cuidarlo. Actualicé mi estado de Facebook con esta idea inocente (que en solo un ratito acumuló ocho o diez ‘me gusta’), sin embargo hoy me dí cuenta que a él solo le respondí con un “qué buena idea Fran!” y una risa divertida, cuando probablemente necesitaba una explicación. Me imagino este razonamiento en su cabecita infantil: Hay dos trabajos para una sola mamá, ya puedo entender que ella no puede estar en dos lugares al mismo tiempo y por eso otra persona la ayuda, lo que no entiendo es por qué la ayuda conmigo en lugar de ayudarla en su oficina. Más lo pienso y más me doy cuenta de que no existe una explicación coherente que avale tamaña cont...