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Y están esos días en que mirás tu vida y no te encontrás. Y si algo tenés para decir de vos, es que el disfraz todavía te queda, aunque esté hecho pedazos y te ahogue. Y están esos días en que querés cambiar el mundo por lo que duele adaptarse. Y están esos días en que deseas haber sido más como todos y menos como vos. Y ya no te queda resto de convicción. Y te das cuenta que cuando estuvo el impulso faltó la madurez, y ahora que está la madurez pesa la responsabilidad. Y entonces nunca es el momento, pero seguís creyendo que se puede. Y adentro tuyo sabés que en la escalada por progresar, cada vez tenemos menos. Y vas por la vida comprobando eso que todos sabemos, pero intentamos obviar. Y están esos días en que preferís restar reflexiones, cansada de la absurda intensidad, y sumarte a la vida corriente, que será muy cuestionable, pero es más fácil de vivir.